Voy a empezar este relato con una frase tópica de novela negra: Era una noche fría y oscura, se que parece muy manido, pero esta vez es importante dejar claro eso. Tuve que ir a recoger a Valeria, una chica italiana de casi metro ochenta y unos increíbles ojos verdes. Cuando subió al asiento de atrás, y me saludó, levanté la vista para devolverlo y fué cuando, a través del retrovisor, pude observar la espectacular y, debo reconocerlo, perturbadora imagen que lucía esa noche. No es que fuese especialmente provocativa, una falda ajustada por encima de las rodillas, y una blusa también ajustada, con un aire muy años 40-50, estaba tremendamente atractiva, parecía una estrella de Hollywood que se dirige a cantar para las tropas en algún remoto rincón del globo. Lo cierto es que notó en mi cara  que aprobaba su look.

-Buenas noches Ambrosio, veo que conseguí el efecto deseado.

-Buenas noches, y si el efecto era dejarme con la boca abierta, enhorabuena.

-Jajajaja, bueno a ti también, pero hoy se trata de dejar con la boca abierta a Blas, uno de mis recurrentes admiradores jijijiji

-Si yo fuese Epi, ahora mismo estaría muy celoso-No puedo dejar de hacer chistes fáciles.

-Oye, te importaría poner un poco la  calefacción? Tengo las piernas heladas!!

-Pero chica, si vas sin medias!! No me extraña que tengas frío! Y mira que precisamente con ese look te quedarían de impacto.

-Oh es que tu no lo sabes, las medias, me las compra Blas, ahora cuando llegue, me las dara y yo, me las pondré para él y…

-No sigas, que ya se lo que viene después de ese “y”

Con la conversación, y casi sin darnos cuenta, ya estábamos delante de los apartamentos donde, estaba Blas esperando a Valeria, y mientras se alejaba, me puse a silbar la sintonía de “Barrio Sésamo” y pensando, que a Blas por fin le van mejor las cosas… sin Epi.

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