La noche, ese periodo de la jornada, en que, las pasiones y la oscuridad se conjugan para que nuestros deseos mas intimos se lleven a cabo bajo el mudo testimonio de la Luna, cómplice de amantes y de sus apasionados momentos de lujuria. La noche, ese periodo del día, en que, el que aquí os escribe, realiza su discreta tarea de portador de efímeros encuentros llenos de deseo, como el que ahora os voy a narrar.

Cuando la puerta trasera de mi coche se abrió y entró Alba, me quedé sin aliento, y apenas sin habla, y es que Alba  es de aquellas mujeres que, aunque quieras disimularlo, despierta en un hombre el esternocleidomastoideo y nuestro cuello se gira para seguir sus pasos con admiración, y nada puedes hacer por evitarlo. Su melena castaña, su piel de un tono tostado, el vaporoso vestido y los tacones de aguja dibujaban un cuadro difícil de olvidar. Me saludó, me indico a donde tenía que llevarla y poco más hablamos.

Al llegar al hotel donde la esperaba un afortunado joven, me dio las indicaciones para ir a buscarla, el servicio duraría casi dos horas y si quería no era necesario esperar abajo todo el rato. Otro dia me habría marchado a tomar algún café que me mantuviera despierto durante mis largas noches, pero ese dia, no se si debido a lo fresco del ambiente o a la belleza de mi pasajera, me sentía completamente despejado, así que me fui de la puerta principal y aparqué a un lateral del edificio, salí a fumar un cigarro y fue cuando en un balcón pude ver dos figuras iluminadas por la luna, eran Alba y su cita de la noche, pude ver como estaban brindando, comiendo algo, que se yo, podría ser bombones, el silencio de la noche me trajo de forma muy leve la risa de Alba alegrando la noche, interrumpida por un beso, un apasionado beso que terminó con ambos tomados de la mano y entrando de nuevo a la habitación.

Supongo que fue la noche, que también nos trae melancolías y sueños irrealizados, o que me estoy haciendo mayor y blando, pero ese dia, me estuve planteando que, al menos por una vez, me gustaría estar en el otro lado de la ecuación.

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