Lucia , rectora de estas universitarias

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Buenos días, me presentaré: me llamo Lucía y soy la rectora de Universitarias Catalanas. Estoy a vuestra disposición para atenderos telefónicamente y recomendaros a una de mis alegres estudiantes (o a varias) para la experiencia que queráis disfrutar. Podéis confiar en mi, las he fichado personalmente a todas y las conozco en profundidad: sus atributos, sus especialidades, a qué tipo de cliente entusiasman … y no es por tirarme flores, pero soy la gran consejera sexual de esta ciudad. Si no os lo creeis, ponedme a prueba (guiño-guiño). Repetiréis.

En cuanto a mis niñas … qué decir. Las veo crecer y florecer, personal y profesionalmente, y me enternezco. Todas distintas y todas maravillosas en su singularidad. Las apoyo, las animo, las asesoro, las consuelo cuando están depres o estresadas por los exámenes, y sí, de vez en cuando, aunque poco, también las riño. Cosas propias de la juventud -divino tesoro- y que a todos nos han pasado, pero que merecen una pequeña colleja por parte de la persona al cargo, en este caso, servidora. Para muestra, un botón:

… noches de marcha en las que la estudiante de turno, sabe perfectamente que ese último chupito en la prórroga va a desatar la debacle, y aún así se lo arroja por el gaznate con alegría rociera. Ahí está la Doménech al día siguiente para asegurarse de que no aparezca con ojos de mapache a la sesión de fotos contratada.

… estudiantes brillantes en sus carreras y en todo lo que se proponen, pero que son totalmente incapaces de afrontar menudencias como mirar el reloj con la anticipación suficiente, o acordarse del hotel correcto. Ahí está la Doménech al quite, para que al cliente no le salga moho de tanto esperar.

… épocas de exámenes, en las que lozanas chicas de veintipocos mutan a lechuzas ojerosas con más nervios que un bistec de 5ª. Ahí está la Doménech para darles opción de sacar la nariz de entre los libros y salir al mundo exterior a mimarse un poco … sea a base de tratamientos de belleza o de estimulantes citas con caballeros que las sabrán tratar como princesas de cuento, o les pondrán directamente las endorfinas en la coctelera.

… lloros y mocos de desengaño por un mozalbete que no le llega a la muchacha ni a la suela de las Converse, y que la tiene en el piso llorando cual Dama de las Camelias. Y ahí está la Doménech, de nuevo, para meter a la sirenita debajo de la ducha y despertarla al mundo real, en la que es ella la que tiene que apartarse los moscones de encima, y no al revés.

… y un largo etc.

Soy alguien que hace de jefa-madre-amiga-confesora, y la verdad es que, en el fondo, me divierte. Me encanta mi trabajo y me apasiona vender felicidad. Y lo que más alegría me proporciona es constatar, cada día más, que tengo un don para encontrar al mirlo blanco, al diamante en bruto, a la aguja en el pajar … como lo queráis llamar. Mi olfato de sabueso sabe de manera muy instintiva si una chica va a ser buena en esto o no, la mayoría de las veces mucho antes que ellas mismas. Así que cuando una de las estudiantes se desmarca con alguna que otra travesura o descuido, respiro hondo, visualizo a la gran escort que lleva dentro (aunque ella no tenga ni idea, en muchas ocasiones), y me reto a mi misma a sacarla a la superficie. Los clientes de esta casa me adoran por ello, y por eso mis estándares de calidad y servicio son legendarios en el sector.

Me alargaría más, pero no dispongo de más tiempo, ya me disculparéis. Me espera en el despacho una jovencita a la que eché el ojo en el mostrador del banco, y que estoy segura de que será el nuevo bombazo de esta casa, mi radar es infalible.

Al tiempo.

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