Hola, a todos. Muchos habréis oído hablar de mí en algún momento, alguno habrá esperado con impaciencia a que cometiera mi tarea con premura, o habéis lamentado que en el calor de vuestro frenesí, me llevase de nuevo a la destinataria de vuestros lúbricos deseos. Yo soy aquel que en las sombras, es el portador de los anhelos más húmedos encarnados en el cuerpo de una mujer.

A lo largo de mi experiencia como técnico de logística del deseo carnal a domicilio, he llevado en mi coche a centenares de señoritas, la mayoría de los viajes, son tan sencillos como ir y volver, con un cortés buenas noches y poco más, pero en más de una ocasión, he conocido o vivido historias que se han quedado entre las cinco puertas del vehículo que conduzco. Que quede claro que no voy a traicionar mi discreción, y cualquier cosa que vaya a contar aquí, está debidamente alterada para no dar pistas sobre quiénes fueron los protagonistas, pero por expreso deseo de la señora rectora, voy abrir la guantera, y a contar alguna de esas vivencias que allí guardo.  Yo soy el chófer de las chicas, y su ángel de la guarda,  no importa cual es mi nombre, pero podéis llamarme Ambrosio.

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